La celebración del domingo de Pascua comienza en la noche del sábado, con la Vigilia Pascual, extensa celebración en la que los signos del fuego y el agua, así como las lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, preparan a la liturgia de los sacramentos de la Iniciación cristiana: bautismo, confirmación y comunión. Todos los bautizados renuevan sus promesas bautismales, reafirmando su renuncia a Satanás y profesando su fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y en la Iglesia.
Mi reflexión a propósito de la Vigilia Pascual. Bendiciones y muy Felices Pascuas de Resurrección.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.