En el juicio del Señor hay la oportunidad de cambiar, de arrepentirse y cumplir con lo acordado. Nuestra alabanza a Dios no debe ser contraria a nuestra relación que tenemos con nuestro prójimo (Salmo 50).
En el juicio del Señor hay la oportunidad de cambiar, de arrepentirse y cumplir con lo acordado. Nuestra alabanza a Dios no debe ser contraria a nuestra relación que tenemos con nuestro prójimo (Salmo 50).