Las Iglesias de Macedonia, entendieron que era un privilegio servir a los Santos. Dieron su vida a Dios y luego ayudaron a los Santos; por voluntad de Él. Es voluntad de Dios, que apoyemos a los que ministran su Palabra; con lo mejor que tengamos. Cuando se colabora, Dios conoce la disposición e intención del corazón; que es lo más importante. El que da con amor, siempre tendrá.