El hombre y la mujer que son humildes, conservan una postura, modo de vestir, modo de peinado y de hablar; sencillos, slo para agradar a Dios: como lo indica su Palabra. No para destacarse, sino para guardar el buen testimonio cristiano de orden y limpieza; en todo sentido. Lo que hay en el corazn, se muestra hacia afuera: sobre todo al Templo, se asiste con vestidos decorosos.