El fracaso del golpe de Estado y de la entrada frontal en Madrid provoca un decisivo cambio de estrategia en el Ejército sublevado. Obligado a reestructurar y crear un servicio de información propio y moderno, emprende una guerra de ocupación del territorio y del control de la población civil que tardaría en dar por finalizada varios años. Un proceso en el que se forjaron la mayoría de los mecanismos represivos vigentes durante toda la dictadura, muchos de los cuales se han ocultado hasta nuestros días. Gutmaro Gómez Bravo