El peligro está en que esa pequeña semilla de una idea terrible como la del suicidio, arraigue en nuestro cerebro. Una vez que ha sido plantada esa semilla, por pequeña que sea y lejana y remota que nos parezca la idea, ya estamos perdidos. Antes o después, la vida nos pondrá ante situaciones y problemas en los que se abre una falsa puerta de salida, que es el suicidio. Si es idea ha anidado en nuestra cabeza aunque sea décadas atrás, estamos en peligro.