La historia sigue al Detective Kenji Sato, un veterano de la policía de Tokio, en su persecución de Haruki, un asesino en serie conocido como el "Taxidermista de Ginza". Haruki, impulsado por una infancia traumática bajo el yugo de un padre obsesionado con la perfección artesanal, no busca simplemente matar, sino "perfeccionar" a sus víctimas convirtiéndolas en obras de arte eternas.