Cristo, por el contrario, al presentarse como sumo sacerdote de los bienes definitivos en el tabernáculo más excelente y perfecto, no hecho por manos humanas (es decir, que no es de esta creación), (Hebreos 9:11)
*Meditemos...*
El tabernáculo, el templo y el corazón son las moradas de Dios. Al comienzo por orden de Dios y bajo su total dirección, Moisés edificó un Tabernáculo en el desierto que mostraría la Presencia de Dios. El Tabernáculo era un punto de encuentro entre Dios y su pueblo, allí se ofrecían los sacrificios por los pecados y se recibía la dirección y guía para resolver los problemas y conflictos. Más tarde, cuando Israel ya no habitaba en el desierto como pueblo nómada, Davíd, el rey más importante de Israel quiso edificar un Templo para el Señor. Sin embargo fue a Salomón, el hijo de Davíd a quien Dios le concedió este privilegio. Después, por medio del profeta Joel, Dios dijo que llegaría el día cuando el Espíritu Santo se derramaría sobre todo ser humano. Esa profecía se cumplió en el día de Pentecostés tal como se narra en el capítulo 2 de los Hechos. Ahora Dios habita en nosotros los que creemos que el sacrificio de Cristo ha pagado nuestros pecados. Ahora somos el templo del Espíritu de Dios. El habita en nosotros...
*Oremos...*
Tu Presencia habitará conmigo todos los días de mi vida, Señor JESÚS.
Dios es suficiente
Pr luis Alfredo