La persona que ha encontrado el Reino no vive lamentando lo que dejó atrás. Vive con la alegría de quien ha encontrado algo infinitamente más grande. Y esa alegría transforma la forma en que mira todo lo demás.
La persona que ha encontrado el Reino no vive lamentando lo que dejó atrás. Vive con la alegría de quien ha encontrado algo infinitamente más grande. Y esa alegría transforma la forma en que mira todo lo demás.