En este episodio nos adentramos en uno de los mayores misterios de la existencia: el tiempo. La física lo mide, la mente lo teme y el alma lo trasciende. A través del diálogo entre el Caminante y Silas descubrimos que el tiempo no pasa… nos atraviesa. Hablamos del dolor, de las cicatrices que no se borran, del paso invisible que transforma sin prometer olvido. De cómo aprender a vivir sin huir del presente, y encontrar en él la verdadera sanación. Porque el tiempo no cura si uno no se mira dentro. Y cuando lo haces, comprendes que cada herida es un mapa, y cada segundo… una puerta hacia el infinito.