La enfermedad, el malestar, la desabilidad. Se le ha llamado a esto el gran interruptor de la vida. A la enfermedad yo le pongo el gran ladrón. La enfermedad entra a la vida y se roba mucho. Así que la pregunta de la mujer resuena, "¿Dios sana cuando se lo pedimos? ¿Me sanará a mí?" Jesucristo nos da la respuesta definitiva. ¡Y que respuesta! Escucha y sé sano y saludable.