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Jorge Juan Máximo Rojas Proenza nació en la ciudad de México, el 4 de junio de 1940, y creció en los márgenes del Bosque de Chapultepec, en la casa de la Calle Pánuco número 150, colonia Cuauhtémoc. Hogar que fue objeto de acoso y pintas por la postura comunista de sus habitantes. Max se acercó muy pronto a la literatura, su madre Cachita (como le decían de cariño) le leía, desde la infancia, La edad de oro de José Martí, lo que fue su primer acercamiento a este escritor y revolucionario cubano que lo marcó profundamente. De hecho, la literatura cubana, al nivel de la mexicana, es de vital importancia en la obra de Rojas; él mismo lo reconocía, y consideraba como autores imprescindibles aquellos que conformaron el Grupo Orígenes y la llamada Generación de los años 50, la cual se consolida tras el triunfo de la Revolución cubana. Otra influencia a resaltar es la poesía española, específicamente es gran lector de Francisco de Quevedo y de la Generación del 27, sobre todo de Federico García Lorca, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Pedro Garfias y Emilio Prados. Desde siempre, la casa de Max fue visitada por célebres y anónimos militantes comunistas, el arte y el compromiso político son indisolubles en su formación, a los dieciocho años entra al Partido Comunista Mexicano y al mismo tiempo comienza el poema “Las estaciones del olvido” (1958-1961), poema que es revisado por Emilio Prados, quien, según el propio Max, se veía sorprendido por la oscura madurez de un adolescente.
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https://mentekupa.com/libros-poesia-mexicana-el-turno-del-aullante-max-rojas/
By Aleteo PoéticoJorge Juan Máximo Rojas Proenza nació en la ciudad de México, el 4 de junio de 1940, y creció en los márgenes del Bosque de Chapultepec, en la casa de la Calle Pánuco número 150, colonia Cuauhtémoc. Hogar que fue objeto de acoso y pintas por la postura comunista de sus habitantes. Max se acercó muy pronto a la literatura, su madre Cachita (como le decían de cariño) le leía, desde la infancia, La edad de oro de José Martí, lo que fue su primer acercamiento a este escritor y revolucionario cubano que lo marcó profundamente. De hecho, la literatura cubana, al nivel de la mexicana, es de vital importancia en la obra de Rojas; él mismo lo reconocía, y consideraba como autores imprescindibles aquellos que conformaron el Grupo Orígenes y la llamada Generación de los años 50, la cual se consolida tras el triunfo de la Revolución cubana. Otra influencia a resaltar es la poesía española, específicamente es gran lector de Francisco de Quevedo y de la Generación del 27, sobre todo de Federico García Lorca, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Pedro Garfias y Emilio Prados. Desde siempre, la casa de Max fue visitada por célebres y anónimos militantes comunistas, el arte y el compromiso político son indisolubles en su formación, a los dieciocho años entra al Partido Comunista Mexicano y al mismo tiempo comienza el poema “Las estaciones del olvido” (1958-1961), poema que es revisado por Emilio Prados, quien, según el propio Max, se veía sorprendido por la oscura madurez de un adolescente.
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