
Sign up to save your podcasts
Or


Hola les saluda Marciana desde Tokio,Japón.
Las vacaciones del verano han llegado a su fin y nos queda la alegría de habernos reunido con nuestros seres queridos. Haber disfrutado el clima, sandías, helado, bebidas y conversaciones extensas sobre sillas de madera . En una de estas reuniones hace poco me preguntaron,
—¿Cómo te ves de aquí a cinco años?— .
—No me veo de aquí a cinco años— , Respondí.
Y no porque me faltara o falta de un plan de vida a mediano o largo plazo sino más bien que he aprendido en estos últimos años y después de haber sido testigo de muchos sucesos, que la vida no la tenemos garantizada. Que no somos nada ante la muerte. Que nada permanece, que todo cambia en el mundo aun cuando no lo deseamos.
Las situaciones se modifican, los planes se desbaratan de un día para el otro. Hasta las relaciones humanas no están garantizadas que duren para siempre. Y nada, nada realmente está bajo nuestro control. Cuando llegamos a ese entendimiento es difícil no sentirse algo triste o melancolic@ nuestro lado carnal o físico desea aferrarse a lo que nos gusta, ya sea material o emocional. Pero luego de aterrizar tierra por así decirlo , de COMPRENDER que nada nos pertenece, todo lo mencionado anteriormente resulta efímero, circunstancial, poco real.
Los cristianos solemos decir:
–Pongámoslo todo en las manos de Dios– .
Los que practicamos meditación o conciencia plena decimos:
—Vivamos el ahora—.
A pesar de vivir con ambas perspectivas …Como todo ser humano a veces esto se me olvida y me encuentro planificando... Continuar leyendo
By marciana de venusHola les saluda Marciana desde Tokio,Japón.
Las vacaciones del verano han llegado a su fin y nos queda la alegría de habernos reunido con nuestros seres queridos. Haber disfrutado el clima, sandías, helado, bebidas y conversaciones extensas sobre sillas de madera . En una de estas reuniones hace poco me preguntaron,
—¿Cómo te ves de aquí a cinco años?— .
—No me veo de aquí a cinco años— , Respondí.
Y no porque me faltara o falta de un plan de vida a mediano o largo plazo sino más bien que he aprendido en estos últimos años y después de haber sido testigo de muchos sucesos, que la vida no la tenemos garantizada. Que no somos nada ante la muerte. Que nada permanece, que todo cambia en el mundo aun cuando no lo deseamos.
Las situaciones se modifican, los planes se desbaratan de un día para el otro. Hasta las relaciones humanas no están garantizadas que duren para siempre. Y nada, nada realmente está bajo nuestro control. Cuando llegamos a ese entendimiento es difícil no sentirse algo triste o melancolic@ nuestro lado carnal o físico desea aferrarse a lo que nos gusta, ya sea material o emocional. Pero luego de aterrizar tierra por así decirlo , de COMPRENDER que nada nos pertenece, todo lo mencionado anteriormente resulta efímero, circunstancial, poco real.
Los cristianos solemos decir:
–Pongámoslo todo en las manos de Dios– .
Los que practicamos meditación o conciencia plena decimos:
—Vivamos el ahora—.
A pesar de vivir con ambas perspectivas …Como todo ser humano a veces esto se me olvida y me encuentro planificando... Continuar leyendo