El desafió es vaciar la mente. Saquearla, al menos, de la información que la obliga a andar las mismas huellas y así invitarla a ver.
Que la imagen devuelva la mirada, que la rebusque dentro de quien asoma.
Así es como fotografía Adriana, como si obturar permitiera un tatuaje fugaz sobre la superficie de su alma: un sentimiento..." Marta Dillon.