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Conocer a Cristo no es uno de los muchos objetivos de la vida cristiana — para Pablo, es el objetivo. Todo lo demás — el estatus, los logros, las credenciales religiosas, la reputación — lo llamó basura en comparación. No porque esas cosas no tengan valor, sino porque junto a Cristo simplemente no pueden competir. David lo dijo en el Salmo 27:4: «Lo único que le pido al Señor —lo que más anhelo— es vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del Señor y meditando dentro de su templo.»— Salmo 27:4 (NTV). Pablo dijo lo mismo desde una celda de prisión. Y la invitación permanece para cada uno de nosotros hoy. Había perdido todo lo que el mundo le dijo que importaba, y había encontrado la única cosa que realmente importa. La pregunta que nos deja es la misma que nosotros debemos responder: «¿A qué te estás aferrando todavía que te impide conocerle más plenamente?»
By Iglesia Aliento de VidaConocer a Cristo no es uno de los muchos objetivos de la vida cristiana — para Pablo, es el objetivo. Todo lo demás — el estatus, los logros, las credenciales religiosas, la reputación — lo llamó basura en comparación. No porque esas cosas no tengan valor, sino porque junto a Cristo simplemente no pueden competir. David lo dijo en el Salmo 27:4: «Lo único que le pido al Señor —lo que más anhelo— es vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del Señor y meditando dentro de su templo.»— Salmo 27:4 (NTV). Pablo dijo lo mismo desde una celda de prisión. Y la invitación permanece para cada uno de nosotros hoy. Había perdido todo lo que el mundo le dijo que importaba, y había encontrado la única cosa que realmente importa. La pregunta que nos deja es la misma que nosotros debemos responder: «¿A qué te estás aferrando todavía que te impide conocerle más plenamente?»