IJuzgar y cuestionar la actitud de Gedeón en el relato del vellón de lana es un ejercicio ligero que a menudo podemos cometer. Sin embargo, al entender el contexto de Gedeón y observar el poco conocimiento que tenía de Dios en su encuentro con el ángel de Jehová, nuestra perspectiva cambia. Gedeón no pidió un milagro con el vellón para buscar dirección de Dios, sino para confirmar lo que ya se le había dicho. Su comprensión de la revelación era mucho más limitada que la nuestra.
El problema es que, en ocasiones, nosotros también ponemos vellones a Dios como señales arbitrarias para conocer su voluntad en situaciones que, en realidad, requieren de nuestra parte responsabilidad y fe. Creámosle a Dios, confiemos en su Palabra y caminemos en fe, con la plena certeza de que la mayor victoria ya fue conquistada en la cruz.