El ayuno para los creyentes, está establecido en toda la Biblia. Es un tiempo de consagración a Dios donde Él nos habla y le hace bien a todos los órganos del cuerpo. El que ayuna se levanta temprano a orar, no toma ni come nada; leyendo la Biblia. Moisés ayunó dos veces, cuarenta días y cuarenta noches: no comió ni bebió. Bajó lleno de la gloria de Dios y más fuerte físicamente.