El viaje y sus innumerables intervalos de tiempo: momentos ansiosos e inciertos en salas de espera, en transportes varios y variados, la vida detenida en el proceso; se adelanta una sensación obtusa de encierros y convivencias obligadas, azarosas, con otros seres en igual condición, esperando llegar a algún lado. Todo se envuelve en una atmósfera de humores humanos que pueden desconcertar o hacer más perceptible la sensación de soledad.