En el 1918, el maestro de poetas Federico escribió esta elegía dedicada a Juana I de Castilla apodada “La Loca” donde rememora el padecimiento que sufrió durante su vida esta mujer a la que por las circunstancias de la época que le tocó vivir fue maltratada y vilipendiada por la nobleza y muy particularmente por su esposo Felipe I “El Hermoso” de quien ella estaba perdidamente enamora, murió en el 1555 y está enterrada en la Capilla Real de Granada.