Devocionales con Joel Sierra

Ella dio más


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Marcos 12:41-44 (La Palabra)
Estaba Jesús sentado frente al arca de las ofrendas y miraba cómo la gente echaba dinero en ella. Muchos ricos echaban en cantidad. En esto llegó una viuda pobre que echó dos monedas de muy poco valor. Jesús llamó entonces a los discípulos y les dijo: — Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el arca más que todos los demás. Porque todos los otros echaron lo que les sobraba, pero ella, dentro de su necesidad, ha echado cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.
PENSAR: Este episodio de una viuda que da dos moneditas en la ofrenda siempre lo hemos leído como si se tratara de un ejemplo de cómo ofrendar. Ella lo dio todo, y por eso debemos admirarla. Sin embargo, debemos preguntarnos si hay otra manera de leer el episodio. ¿Acaso el Señor Jesús está complacido al ver a la gente que ofrenda? ¿Acaso está pensando que es algo bueno?
Ya leímos que el Señor advierte de la mala conducta de los religiosos de su época, que devoraban las casas de las viudas. El Señor Jesús no está contemplando las ofrendas de la gente con mucho agrado, sino que sufre porque el sistema religioso del templo se dedica a extraer hasta el último centavo de la pobreza de las viudas.
Dios había mandado a su pueblo que las viudas debían ser protegidas y favorecidas para que nunca les faltara nada. En el pueblo de Dios una viuda nunca debía verse en condiciones miserables, ni tendría que deshacerse incluso de las últimas dos moneditas que tenía para su sustento. No es la voluntad de Dios que la viuda quede en esa terrible condición.
Justo ante la mirada de Jesús está pasando precisamente aquello que el Señor anunció que hacían los maestros de la ley: utilizar el sistema religioso para dejar a la viuda sin nada. Es el sistema fariseo el que exige a la gente dar más y más, sin compasión y sin consideración por la pobreza de la gente.
El templo de Jerusalén debía ser un instrumento de la buena voluntad de Dios. Era una embajada del cielo. El Dios de toda gracia debía tener en ese templo una manifestación concreta de demostrar la palabra viva del Dios que sostiene al huérfano y a la viuda. En cambio, el templo se había convertido en un instrumento de injusticia, porque dejaba a una viuda en la miseria.
Prácticamente toda la población de Jerusalén se beneficiaba económicamente del templo, que era una fuente de ingresos y ganancias para mucha gente. En el juicio contra el Señor Jesús salió a relucir la actitud crítica que tuvo Cristo hacia el templo y hacia el comercio que representaba.
A pesar de todo, ella dio todo lo que tenía, y demostró así que no es el dinero lo que nos sostiene, sino la gracia de Dios. Su ofrenda fue demostración de fe y compromiso, y de esperanza en el Dios que nos conoce y nos sostiene.
ORAR: Señor, perdona si hemos pasado por alto tu compasión hacia los más débiles. Amén.
IR: ¡Qué bueno y qué agradable es formar parte del pueblo de Dios!
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Devocionales con Joel SierraBy Joel Sierra Cavazos