La vida de los pastores roncaleses de antaño era algo así a un destierro. De ello da cuenta Emilio: “A la Bardena del rey, ya bajan los roncaleses, a comer migas con sebo, por lo menos 7 meses” “De la punta de Cornialto, me puse yo a considerar, lo grande que es la Bardena y lo mal que allí se está”.