Las emociones nos revelan nuestro interior. Cada suceso es neutro, nosotros le ponemos juicio y definimos una emoción según nuestras creencias, representaciones e historia de vida. Aquella emoción que es vivida, cumple su misión y nos permite integrarla en nuestra vida para fluir. El hacer conciencia de mis emociones, reconocerlas y vivirlas permite experimentar mi humanidad y ver a los demás con ese mismo lente.