La maldición de Poltergeist no es que la palmaran miembros sueltos del elenco, sino tener que aguantarnos a nosotros durante tres horas especulando sobre quién dirigió la puta peli para que encima acabemos echando mierda al pobre chico que está muerto y defendiendo de forma implícita lo que viene a ser el ficticio estado de Israel.
Fuera coñas, hablamos de una película tan atípica y que parece venida de otro mundo: Poltergeist, tu blockbuster de terror familiar (¿?).