Llegó tarde a casa, sin avisar, y venía con zapatos azules. Y con camisa de terciopelo azul. Con una borrachera del siete y pensó: "Ya lo dijo San Andrés, el que lo parece lo es" Y estaba el armario oscuro y el pantalón parecía azul aunque era verde pantano. "No me gusta el azul" se dijo para sí. El espejo cruel le mostró que era un pitufo aunque no iba de azul.