La noche era heladora más que fría. Gélida diría yo. Y eso que la temperatura era de 25º y 25 cm. El cigarro emboquillado, una radio y un helado. Victoria vigilaba la escena y se sintió derrotada. Derreganda diría yo. Y es que 25 cm a veces son demasiado y otras no llegan. De repente le susurró al negro del WhatsApp: "We are in the fucking world"