Entró, muy tímido y aterrado, en la trastienda, para que la echadora de cartas le leyera su futuro...
Y volvió a salir la maldita sota de bastos.
-NOOOO...!!!
Salió muy preocupado y entró en ese bar donde sabían que leían los posos de café.
Notó unos golpes en su hombro. Se giró y allí estaba: la maldita sota de bastos.
-¡Que alguien me lea la mano!!!!!
....y la sota de bastos dijo:
-Yo te la leo, bribón...