Fue en toda su cara. Le sorprendió su cantidad y calor. Le llegó hasta el bigote pero no fue suficiente. Se levantó y abrió una lata de callos con garbanzos, pero apartó los garbanzos. Tenía hambre y quería más pero no sabía qué comer. Así que se la metió entera. No, apartó el chorizo. ¡Qué bien sienta cuando es de otro!