Dijo que iba a venir pero no llegó. Esperando pasaron los minutos hasta que recapacitó.
-"No le necesito. Le ansío"
Y por fin se dejó escuchar aquel grato sonido que indicaba su llegada. Se levantó y se sirvió una copa, zumo de grosella con brandy. El ruido del ascensor no era él.
-"Te necesito en mi boca, ¿dónde estás?"
Al fin llegó el chico de Tele Häagen-Dazs.
-"Uhmmmmm"
(Y no trajo helados)