Quedaban cuatro días para su cumpleaños y aún no había comprado su piñata. Tampoco las velas. Pero había comprado algo muy especial y sabía a quién llamar para compartirlo. Sin cobertura decía el móvil. Sólo le quedaba hacer otro tipo de cobertura. Otro año más se quedó a cuatro velas y la sopló. FIN.