La Ley de la Caída de los Cuerpos: ¡Menuda hostia! No supo qué hacer ante tamaña criatura, se atrevió a acariciarla. Descubrió entonces los anillos y lo que podía hacer con ellos. Los sumergió en vainilla y se los dio a lamer -a la criatura- En ese mismo momento entró una célula Yihadista en la habitación, allí los observaba mientras fumaba un cigarrillo de tabaco barato. También se tocó a la velocidad de la luz, pero una bacteria le impidió llegar hasta el final. Se hizo un cacao, se lió y todo se acabó. No hubo churro.