De repente vio sus ojos saliendo tímidamente del agua. Súbitamente se enamoró; sí, sabía que era un ñu y él un cocodrilo. Era fan de los bolsos de piel. ¿Podría dejar a un lado sus pasiones más profundas por otra ?
Cruzar el río no era una opción, había que hacerlo. No lo dudó, se acercó todo lo que pudo y se tiró al agua. Sus cuerpos se rozaron, se enredaron, se fundieron. Piel de ñu, piel de cocodrilo: piel de ñudrilo.