La sobrealimentación sin obediencia, enaltece nuestro carácter, pero la alimentación saludable que el Espíritu nos suministra y la obediencia por amor a Su nombre, hace visible a nuestro Señor.
La sobrealimentación sin obediencia, enaltece nuestro carácter, pero la alimentación saludable que el Espíritu nos suministra y la obediencia por amor a Su nombre, hace visible a nuestro Señor.