La embriaguez del alma opaca el conocimiento, el licor de la ignorancia nubla la razón. Hasta el más poderoso y cruel gobernante despreciará la copa de vino que sostiene en su mano al escuchar la sublime poesía de un inmaculado.
La embriaguez del alma opaca el conocimiento, el licor de la ignorancia nubla la razón. Hasta el más poderoso y cruel gobernante despreciará la copa de vino que sostiene en su mano al escuchar la sublime poesía de un inmaculado.