Todos somos barro en las manos del Alfarero.
A veces el proceso duele, otras veces no lo entendemos, pero Dios nunca trabaja sin propósito.
En esta prédica reflexionamos sobre cómo el Señor nos forma, nos corrige y nos vuelve a hacer cuando es necesario, no para destruirnos, sino para cumplir Su diseño perfecto en nosotros.
Si sientes que estás en un proceso, este mensaje es para ti.