Viena, la capital de Austria, es una ciudad que presume de ser una de las más verdes de Europa. En sus calles hay frondosos árboles y cualquier sitio parece bueno para colocar una jardinera con flores. Son muchos los huertos urbanos en la ciudad, pero no hay duda de lo que más verde hace a la capital austriaca son los bosques, jardines y parques que hay en Viena y que se convierten en muchos casos en visitas imprescindibles en la ciudad. Son lugares tranquilos, pequeños oasis dentro del ajetreo de la ciudad perfectos para hacer una parada, sentarse en sus praderas para disfrutar de un picnic o sencillamente para dar paseos por el placer de caminar sintiéndose rodeados de naturaleza.