Aunque en la crisis el desánimo y la tristeza nos quiten las ganas de acercarnos a Dios, de orar, de leer la palabra, no lo podemos permitir, pues en esos momentos acordarnos de Dios es lo que nos puede ayudar a recobrar la esperanza.
Aunque en la crisis el desánimo y la tristeza nos quiten las ganas de acercarnos a Dios, de orar, de leer la palabra, no lo podemos permitir, pues en esos momentos acordarnos de Dios es lo que nos puede ayudar a recobrar la esperanza.