
Sign up to save your podcasts
Or


El ser humano como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más Mas la misericordia de Dios es desde la eternidad hasta la eternidad. Salmo 103:15-17.
Hoy en muchas partes de México recuerdan y hacen memoria de las personas que se han adelantado y recordamos a nuestros difuntos, ya que la existencia humana parece que está marcada por una doble paradoja. En primera instancia, la paradoja del ser y el no-ser. Existimos en pleno conocimiento de que no hemos sido y que dejaremos de ser. San Agustín, al analizar la fugacidad del tiempo humano, en contraste con la firmeza de la eternidad divina, lo describía de esta manera: el tiempo pasado fue, por tanto, ya no es; el futuro aún no es y el presente es el ínfimo instante en que el tiempo que aún no es se convierte en el tiempo que ya no es.
By ComuniónEl ser humano como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más Mas la misericordia de Dios es desde la eternidad hasta la eternidad. Salmo 103:15-17.
Hoy en muchas partes de México recuerdan y hacen memoria de las personas que se han adelantado y recordamos a nuestros difuntos, ya que la existencia humana parece que está marcada por una doble paradoja. En primera instancia, la paradoja del ser y el no-ser. Existimos en pleno conocimiento de que no hemos sido y que dejaremos de ser. San Agustín, al analizar la fugacidad del tiempo humano, en contraste con la firmeza de la eternidad divina, lo describía de esta manera: el tiempo pasado fue, por tanto, ya no es; el futuro aún no es y el presente es el ínfimo instante en que el tiempo que aún no es se convierte en el tiempo que ya no es.