La Visión Puritana de la Predicación del Evangelio
Este informe detalla la perspectiva puritana sobre la predicación del evangelio, destacando sus fundamentos teológicos, su amplitud, sus énfasis y sus demandas, así como sus implicaciones para la práctica evangelística moderna.
Los puritanos basaban su enfoque evangelístico en una profunda comprensión de la soberanía de Dios en la salvación. A diferencia de ciertas tendencias modernas, ellos sostenían que:
- La incapacidad del hombre caído: Los hombres no pueden volverse a Dios por sus propias fuerzas. "Los hombres caídos no pueden volverse a Dios por sus propias fuerzas, ni tampoco los evangelistas tienen el poder para lograr que los hombres se vuelvan a Dios."
- La obra exclusiva del Espíritu Santo: Solo Dios, a través de Su Espíritu y Su Palabra, puede llevar a los pecadores a la fe, y lo hace "en conformidad a Su libre propósito".
- Rechazo de la presión psicológica: Cualquier estrategia que ejerza presión psicológica para forzar una "decisión" se considera "intentos presuntuosos de inmiscuirse en los terrenos del Espíritu Santo." Estas tácticas son ineficaces a largo plazo, ya que no producen regeneración real y pueden "endurecer" a las personas contra el evangelio.
- Evangelismo como proyecto a largo plazo: El evangelismo debe ser concebido como "un proyecto a largo plazo de enseñanza e instrucción paciente", donde los siervos de Dios son fieles en entregar y aplicar el mensaje, dejando que el Espíritu obre a Su manera y ritmo.
El texto subraya la importancia de definir correctamente el mensaje del evangelio, un punto que rara vez se cuestiona en los círculos evangélicos modernos. Se identifican dos factores contextuales que obligan a esta reflexión:
- La minimización de la enseñanza doctrinal: Hay una tendencia a reducir la cantidad mínima de doctrina necesaria. Esto lleva a evitar temas como la ley y el pecado, bajo la premisa de que "esas cosas no significan nada para ellos". En su lugar, se presenta a Cristo como un "súper psiquiatra" que ofrece paz, poder y propósito para la inestabilidad emocional.
- Peligro de la minimización: "Si nosotros no predicamos acerca del pecado y el juicio de Dios en contra del pecado, no podemos presentar a Cristo como un Salvador que nos libra del pecado y de la ira de Dios." Silenciar estas verdades lleva a predicar "un Cristo falso" y un "evangelio diferente". Un Cristo que solo "salva de nosotros mismos y de las penas de este mundo" no puede ofrecer salvación real.
- Incertidumbre sobre la aplicación evangelística de la fe reformada: Muchos, aunque aceptan doctrinas como la incapacidad total y la elección incondicional, no saben cómo aplicarlas evangelísticamente. Preguntas como "¿qué sentido tiene mandarles a todos los hombres de manera indiscriminada que se arrepientan y crean?" o "¿cuál es el fundamento para que podamos exhortarlo a confiar en el Salvador?" generan perplejidad y pueden llevar a no predicar el evangelio en absoluto.
Énfasis del Evangelio en la Predicación Puritana
La predicación puritana se caracterizaba por los siguientes énfasis:
- Diagnóstico del problema del hombre: No solo la culpa por el pecado, sino la "contaminación por el pecado y la esclavitud al pecado". Se referían a una "actitud innata de enemistad contra Dios". Buscaban exponer la "pecaminosidad inherente del pecado"
- Análisis del pecado en términos de hostilidad y condenación divinas: El objetivo era que los hombres sintieran que "estar en una relación incorrecta con Dios era intolerable aquí y ahora".
- La gloria de Dios como fin de la gracia: La salvación es un medio para la "gloria y la alabanza de Dios", no primariamente por amor a nosotros, sino "por amor a Su propio nombre".
- Suficiencia de Cristo: Se enseñaba a confiar en un "Redentor vivo" y se exaltaba "la perfecta suficiencia de Su obra salvadora".