Este episodio analiza la naturaleza divina de Jesucristo según la doctrina de los Santos de los Últimos Días, enfatizando el significado del título "El Unigénito". Se destaca que este título significa que Jesús es literalmente el Hijo de Dios Padre en la carne, siendo crucial para Su capacidad de llevar a cabo la Expiación. Dicha Expiación se presenta como el sacrificio divino necesario para redimir a la humanidad de los efectos de la Caída de Adán, incluyendo la muerte física y la separación de Dios. Finalmente, se explica que la capacidad de Jesús para morir y resucitar provino de Su herencia dual: la capacidad de morir de Su madre mortal y el poder de resucitar de Su Padre inmortal.