Cero privacidad, 100% aislamiento pero no acústico y grabando dentro del clóset, a Sandra ya no le interesa como la quieran llamar, lo único que importa ahora aparte de mantenerse vivo y lavarse las manos es darle play a su podcast semanalmente para escuchar sus historias estúpidas y los distintos puntos de vista al rededor del mundo sobre la industria del entretenimiento.