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Hay algo que probablemente me va a ganar varios enemigos...
Yo soy enemigo de las promociones en bares y restaurantes.
No porque quiera cobrar más. Al contrario: porque muchas veces el único que realmente gana es el cliente.
Cuando un local acostumbra a vender con descuentos, termina enseñándole a su público a esperar la próxima oferta. El precio normal deja de tener valor y el cliente empieza a comprar sólo cuando hay promoción.
¿El resultado?
El restaurante vende más... pero gana menos.
Y lo peor es que muchas veces atiende más mesas, desgasta más al equipo, consume más insumos y termina con una utilidad menor que en un día normal.
Prefiero otra estrategia.
Que el cliente vuelva porque la comida fue memorable.
Porque el servicio fue impecable.
Porque el ambiente era tan bueno que quiere traer a otra persona.
Porque la experiencia vale cada peso que pagó.
Las promociones pueden servir en casos muy específicos: lanzar un producto, llenar horarios muertos o recuperar clientes. Pero convertirlas en una costumbre suele ser una carrera hacia abajo.
Un restaurante no debería competir por ser el más barato.
Debería competir por ser el que más vale la pena.
¿Tú qué opinas? ¿Las promociones atraen clientes fieles o sólo cazadores de descuentos?
#MarketingGastronómico #RestaurantesChile #GestiónGastronómica #Rentabilidad #ExperienciaDelCliente
By cocina capazHay algo que probablemente me va a ganar varios enemigos...
Yo soy enemigo de las promociones en bares y restaurantes.
No porque quiera cobrar más. Al contrario: porque muchas veces el único que realmente gana es el cliente.
Cuando un local acostumbra a vender con descuentos, termina enseñándole a su público a esperar la próxima oferta. El precio normal deja de tener valor y el cliente empieza a comprar sólo cuando hay promoción.
¿El resultado?
El restaurante vende más... pero gana menos.
Y lo peor es que muchas veces atiende más mesas, desgasta más al equipo, consume más insumos y termina con una utilidad menor que en un día normal.
Prefiero otra estrategia.
Que el cliente vuelva porque la comida fue memorable.
Porque el servicio fue impecable.
Porque el ambiente era tan bueno que quiere traer a otra persona.
Porque la experiencia vale cada peso que pagó.
Las promociones pueden servir en casos muy específicos: lanzar un producto, llenar horarios muertos o recuperar clientes. Pero convertirlas en una costumbre suele ser una carrera hacia abajo.
Un restaurante no debería competir por ser el más barato.
Debería competir por ser el que más vale la pena.
¿Tú qué opinas? ¿Las promociones atraen clientes fieles o sólo cazadores de descuentos?
#MarketingGastronómico #RestaurantesChile #GestiónGastronómica #Rentabilidad #ExperienciaDelCliente