Mateo 14:6-14 RVA2015:
Pero cuando se celebró el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodía danzó en medio y agradó a Herodes, por lo cual él se comprometió bajo juramento a darle lo que ella pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo: “Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista”. Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la dieran. Mandó decapitar a Juan en la cárcel. Y su cabeza fue traída en un plato y fue dada a la muchacha, y ella la presentó a su madre. Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo y lo enterraron. Luego fueron y se lo contaron a Jesús. Al oírlo, Jesús se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado. Cuando las multitudes oyeron esto, lo siguieron a pie desde las ciudades. Cuando Jesús salió, vio la gran multitud y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que entre ellos estaban enfermos.
El Señor Jesús estaba muy triste porque Herodes había mandado a matar a Juan el Bautista. Jesús apreciaba mucho a Juan porque tenían una relación muy cercana. Su madre María visitó a la madre de Juan, Elizabeth, cuando las dos estaban embarazadas. Además, los ángeles anunciaron el nacimiento de los dos y Juan El Bautista le abrió el camino a Jesús.
Por eso el Señor pasó un momento de luto. Cuando estemos pasando por momentos difíciles, a veces es saludable tomar un tiempo para meditar, para retomar fuerzas y para poder superar el dolor.
Lo que quiero resaltar es que el Señor no se quedó todo el tiempo aislado y apartado porque Su trabajo y misión no podía esperar más. Las multitudes empezaron a buscarlo y el Señor comenzó a hacer Su labor: sanando a los enfermos, liberando a los cautivos y perdonando pecados.
Espero que esta lección la pueda recordar en aquellos momentos donde haya decidido tomar un tiempo para recargar sus fuerzas en momentos débiles, o tal vez en algún momento donde sus emociones estén en un punto bajo de depresión y de profunda tristeza por alguna situación difícil. Quizá perdió un ser querido, sufrió la traición de un amigo o pariente cercano, o esté viviendo un tiempo de demasiado estrés. Posiblemente esté pasando por un tiempo donde piensa que el Señor no le escucha, o una crisis personal. ¡Tome su tiempo pero no por mucho tiempo! Complete su proceso emocional, pero recuerde que el Señor tiene todavía un propósito con usted en esta tierra. Esfuércese y sea valiente, no tema ni desmaye. El Dios Todopoderoso está con usted en los momentos de dolor o de oscuridad y quiere consolarle para que continúe desarrollando sus dones y talentos espirituales que Él le ha dado. Jesús lo vivió, lo superó y no se detuvo a pesar de la dura circunstancia. Y qué mejor manera de honrar la muerte de Juan haciendo lo que Juan había dicho de Él: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo!”
Honre al Señor que murió por usted y por mí, sufriendo la peor muerte para que usted y yo tengamos salvación y bendición mientras estemos en esta tierra, y para que tengamos la vida eterna cuando terminemos nuestro paso por este mundo.
Consideremos estas preguntas: ¿Está pasando por algún momento difícil? ¿Se ha estancado y no quiere salir de ahí? ¿Está en el proceso de comenzar una nueva etapa después del momento difícil?
Oremos: Señor Jesucristo, hoy tomo la decisión de recibir nuevas fuerzas que provienen de tu Santo Espíritu y ahora me levanto a pesar del dolor o las injusticias que vivimos en este mundo.
Que Dios lo renueve en este día.