Aunque en ocasiones no podemos evitar tener pensamientos negativos, dañinos o nocivos; lo que sí podemos hacer es seleccionar las fuentes que alimentan nuestra mente y enfocar nuestros pensamientos en Dios para poder experimentar paz.
Aunque en ocasiones no podemos evitar tener pensamientos negativos, dañinos o nocivos; lo que sí podemos hacer es seleccionar las fuentes que alimentan nuestra mente y enfocar nuestros pensamientos en Dios para poder experimentar paz.