Cuando menos lo esperaba, Andrea tuvo que encarar dos situaciones muy complicadas: su divorcio y el cáncer de mama. Afrontando su realidad con una fe aterrizada, entendió la diferencia entre llorar sola en modo tristeza y llorar con Dios, como ella lo hacía, en modo sanidad. Todas esas circunstancias que la hicieron derramar lágrimas ahora las usa para consolar a otros por medio de sus plataformas digitales como figura pública. Sabiendo que las tragedias y la enfermedad son parte de la vida, supo sobrepasarlas gracias a su cercanía con Dios. Andrea vivió situaciones que no sembró, pero entendió que son cosas que simplemente pasan y no puedes controlar. Una historia de fe, valentía, positivismo y lucha que nos enseña la importancia de estas actitudes para salir triunfantes en medio de la adversidad.
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