Experimento de violines y mandolina, tratando de evocar el asco y lástima que me dan los cobardes que te odian por causas imputables a su propia mediocridad, la gente guevona que de repente se vuelve institucional, los weyes que en el transporte público se sientan como si fueran a parir para no dejarte sentar bien, y muchas muchas otras cosas lindas