Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece; por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca… Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90:5-6, 12)