Entrando Jess a Jerusaln, cerca del monte de los Olivos; conmovi a la ciudad. La multitud, que era numerosa, sala de las casas, se paraba en las ventanas y en las puertas: estaba alborotada y conmovida, preguntndose qu era ese bullicio y quin era el que entraba a la ciudad. Y todos gritaban con sumo gozo: Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Seor.