La energía del Sol es irradiada al planeta Tierra y los ritmos a través de los cuales esa energía es capturada por las plantas e incorporada a los animales, se encuentran mediados por la Luna. En hebrero, la palabra RUACH (en la imagen) nos da indicios de cómo esa energía radiante, conciencia universal, logra su expresión a través del cerebro y otros órganos del cuerpo humano.