Sí, lo sé, no eres un alambique.
Pero me gusta pensar que los padres somos “curadores”.
No de los que sanan. Si no, como los curadores de los museos, o de las exposiciones.
Esos profesionales que eligen qué tipo de contenido es el adecuado para la próxima temporada o exposición, en función de las tendencias, del interés del público y de la estrategia de su organización.
La semana pasada me di cuenta de cómo la calidad de las conversaciones que tenemos con nuestros hijos, influyen en una u otra dirección, y como - en esa función de “curadores” - tenemos una gran responsabilidad que no debemos ignorar.