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En este segundo episodio del podcast Semillas de fe y de poder, se aborda un tema central para la vida espiritual: los enemigos que impiden alcanzar y mantener la fe verdadera. El mensaje parte de la advertencia de que, aun teniendo fe, existen enemigos sutiles que pueden manifestarse en momentos de debilidad como la enfermedad, el desánimo, la depresión o las crisis personales.
El primer enemigo de la fe es la ignorancia, definida como la falta de conocimiento de la Palabra de Dios. Se enfatiza que muchos errores, confusiones doctrinales y prácticas alejadas de la voluntad divina surgen por no escudriñar las Escrituras de manera profunda, constante y diaria. La fe verdadera requiere estudio, meditación y obediencia, no solo una lectura superficial.
El segundo enemigo es el temor. Se explica que el miedo no proviene de Dios, sino que paraliza, afecta la confianza y aleja a las personas de una relación genuina con Él. El temor, muchas veces alimentado por tradiciones, experiencias traumáticas o la opinión de otros, robó la paz y la fe de muchos, como se evidenció de forma global durante la pandemia.
By Pastor Rafael CruzEn este segundo episodio del podcast Semillas de fe y de poder, se aborda un tema central para la vida espiritual: los enemigos que impiden alcanzar y mantener la fe verdadera. El mensaje parte de la advertencia de que, aun teniendo fe, existen enemigos sutiles que pueden manifestarse en momentos de debilidad como la enfermedad, el desánimo, la depresión o las crisis personales.
El primer enemigo de la fe es la ignorancia, definida como la falta de conocimiento de la Palabra de Dios. Se enfatiza que muchos errores, confusiones doctrinales y prácticas alejadas de la voluntad divina surgen por no escudriñar las Escrituras de manera profunda, constante y diaria. La fe verdadera requiere estudio, meditación y obediencia, no solo una lectura superficial.
El segundo enemigo es el temor. Se explica que el miedo no proviene de Dios, sino que paraliza, afecta la confianza y aleja a las personas de una relación genuina con Él. El temor, muchas veces alimentado por tradiciones, experiencias traumáticas o la opinión de otros, robó la paz y la fe de muchos, como se evidenció de forma global durante la pandemia.